Celebración Eucarística Institucional en el Seminario Franciscano.
El domingo agradece el don de la existencia, el amor de un Dios que nos creó y que nos permite disfrutar del sol, de la luna, del viento y de la sonrisa de los niños. El domingo nos hace pensar en el “mañana” que brillará después de nuestra muerte, y nos recuerda que mediante una cruz el cielo está abierto. El domingo nos susurra, sin gritos, pero con constancia, que Dios nos ama, que somos sus hijos, que es un Padre que nos espera con cariño.
Paz y Bien!!